Cómo se realizan los estudios de bioequivalencia: proceso paso a paso

Si alguna vez has comprado un medicamento genérico y te has preguntado cómo se asegura que funciona igual que el de marca, la respuesta está en los estudios de bioequivalencia. Estos no son simples pruebas de laboratorio, sino investigaciones rigurosas que garantizan que un genérico libera el mismo principio activo en tu sangre, a la misma velocidad y en la misma cantidad que el medicamento original. Sin ellos, los genéricos no podrían ser aprobados. Y aunque suene técnico, el proceso es muy estructurado y sigue reglas claras establecidas por agencias como la FDA, la EMA y la PMDA de Japón.

¿Por qué se hacen estos estudios?

La bioequivalencia no trata de demostrar que un medicamento es "igual" en apariencia o sabor. Se trata de probar que, una vez que lo ingieres, tu cuerpo lo absorbe y utiliza exactamente como lo haría con el medicamento de referencia. Esto es crucial porque, aunque dos pastillas contengan la misma sustancia activa, diferencias en excipientes, recubrimientos o métodos de fabricación pueden alterar cómo se libera el fármaco en tu torrente sanguíneo. Si un genérico se absorbe más lento o en menor cantidad, puede no funcionar. Si se absorbe demasiado rápido, podría causar efectos secundarios. Los estudios de bioequivalencia evitan ambos escenarios.

Desde la Ley Hatch-Waxman de 1984 en EE.UU., los reguladores aceptan estos estudios en lugar de repetir ensayos clínicos completos. Esto ha permitido que los genéricos lleguen al mercado más rápido y más baratos. Solo en EE.UU., los genéricos ahorraron $1.68 billones entre 2010 y 2019. Pero ese ahorro solo es posible si los genéricos son realmente equivalentes. Por eso, la exigencia es tan alta.

Diseño del estudio: el modelo cruzado

El diseño más común y aceptado es el crossover de dos periodos. Imagina que 24 a 32 voluntarios sanos participan. Cada uno recibe dos tratamientos: primero, el medicamento genérico (test); luego, después de un periodo de "lavado", el medicamento de marca (referencia). O viceversa: algunos empiezan con el de marca, otros con el genérico. Esto se hace para eliminar el sesgo individual: si una persona absorbe mejor los fármacos, eso se compensa porque prueba ambos.

El periodo de lavado es clave. Debe durar al menos cinco veces la vida media de eliminación del fármaco. Por ejemplo, si un fármaco tarda 12 horas en reducirse a la mitad en sangre, el lavado debe ser de al menos 60 horas. Si se hace mal, el fármaco del primer periodo aún está en el cuerpo y distorsiona los resultados. He visto estudios fallar por esto: un equipo olvidó calcular bien la vida media de un fármaco con 72 horas de eliminación y tuvo que repetir todo el estudio, perdiendo $250,000 y tres meses.

¿Qué se mide y cómo?

Después de tomar cada dosis, los participantes se someten a tomas de sangre. No son solo dos o tres. Se toman al menos siete muestras: antes de tomar la pastilla (tiempo cero), una antes del pico de concentración (Cmax), dos cerca del pico, y tres durante la fase de eliminación. El objetivo es construir una curva completa de cómo sube y baja la concentración del fármaco en la sangre.

Los dos parámetros clave son:

  • Cmax: la concentración máxima alcanzada en sangre. Indica qué tan rápido se absorbe el fármaco.
  • AUC(0-t): el área bajo la curva desde el inicio hasta el último punto medible. Representa la cantidad total de fármaco que entró en el cuerpo.

Estos valores se miden en plasma o suero, usando métodos analíticos validados, casi siempre LC-MS/MS (cromatografía de líquidos acoplada a espectrometría de masas). Estos equipos pueden detectar concentraciones extremadamente bajas, con precisión de ±15% (o ±20% en los límites más bajos). Si el método no está validado, el estudio se rechaza. Un informe de BioAgilytix en 2023 mostró que el 22% de los estudios sufren retrasos por problemas en la validación del método, con un costo promedio de $187,000 por cada retraso.

24 voluntarios en un círculo, con gotas de plasma formando curvas de absorción en el aire.

El umbral de aprobación: 80%-125%

Una vez que se tienen los datos de Cmax y AUC para cada voluntario, se hacen cálculos estadísticos. Los valores se transforman logarítmicamente (para normalizar la distribución) y se analizan con un modelo ANOVA que considera el orden de administración, el periodo y la variabilidad entre sujetos.

El resultado final es una relación geométrica promedio entre el genérico y el de marca. Y aquí está la regla de oro: la intervalo de confianza del 90% de esa relación debe caer entre el 80.00% y el 125.00%. Si la relación es 100%, son idénticos. Si es 95%, el genérico se absorbe un poco menos, pero aún está dentro del margen aceptable. Si cae fuera de ese rango, el estudio falla.

Para medicamentos con índice terapéutico estrecho -como la warfarina o la fenitoína- el rango es más estricto: entre el 90.00% y el 111.11%. Esto se debe a que pequeñas variaciones pueden causar efectos graves. La FDA actualizó esta guía en 2019 para reflejar mejor los riesgos.

¿Qué pasa con los fármacos muy variables?

No todos los medicamentos se comportan igual. Algunos tienen una variabilidad alta entre personas: en algunos, la concentración puede variar más del 30% incluso con la misma dosis. Para estos, el diseño cruzado tradicional no es suficiente. La EMA exige diseños replicados de cuatro periodos, donde cada sujeto recibe el fármaco cuatro veces (dos veces el genérico, dos veces el de marca). Esto permite medir la variabilidad dentro del mismo individuo y ajustar el análisis. La FDA, en cambio, permite un enfoque llamado "bioequivalencia promedio escalada por referencia", que ajusta los límites según la variabilidad del fármaco de referencia. Ambos métodos son válidos, pero no intercambiables. Esto crea una complejidad global: lo que funciona en Europa no siempre es aceptado en EE.UU. o Japón.

¿Y si no se puede hacer un estudio de sangre?

No todos los medicamentos pueden medirse en sangre. Para cremas tópicas, inhaladores o productos que actúan localmente (como los colirios), no basta con medir concentración sistémica. Aquí se usan otros métodos:

  • Estudios farmacodinámicos: miden el efecto biológico, como la reducción de la presión arterial o la coagulación de la sangre.
  • Estudios de puntos clínicos: evalúan directamente el resultado terapéutico, como la curación de una erupción cutánea.
  • Pruebas de disolución in vitro: para fármacos de Clase I en la BCS (alta solubilidad y permeabilidad), se puede reemplazar el estudio in vivo con pruebas de disolución en laboratorio. Si la disolución del genérico es similar a la del de marca en varios pH (1.2 a 6.8), y el factor de similitud f2 es mayor a 50, se puede solicitar una exención. Esto redujo el 27% de los estudios de bioequivalencia en 2022.

La FDA insiste en usar "el método más preciso, sensible y reproducible disponible". Por eso, los estudios farmacocinéticos siguen siendo el estándar para el 95% de los genéricos sistémicos.

Máquina de laboratorio analizando muestras de sangre con una gráfica de bioequivalencia en pantalla.

¿Qué pasa con la producción?

El genérico que se prueba no puede ser una muestra de laboratorio. Debe representar el producto que se va a vender en masa. La EMA exige que se use un lote de producción de al menos 1/10 de la escala comercial o 100,000 unidades, lo que sea mayor. La FDA también exige que el lote sea representativo. Si se prueba un lote pequeño y luego se cambia la fórmula para la producción masiva, el estudio es inválido.

Además, se requiere comparar el perfil de disolución del genérico con el de referencia. Se prueban al menos 12 unidades por perfil, en diferentes pH, y se calcula el factor f2. Si no es mayor a 50, el estudio se rechaza, incluso si los niveles en sangre son correctos.

Errores comunes que hacen fallar los estudios

Según la FDA, los errores más frecuentes son:

  • 45%: periodo de lavado insuficiente
  • 30%: esquema de muestreo de sangre mal diseñado (demasiado pocos puntos o mal distribuidos)
  • 25%: errores en el análisis estadístico (usar promedios en lugar de intervalos de confianza, o no transformar logarítmicamente)

También hay errores de logística: voluntarios que se retiran (5-15% de abandono en estudios largos), problemas con el transporte de muestras, o fallas en la cadena de frío. Los CROs (organizaciones de investigación clínica) que usan análisis en tiempo real reducen los errores del protocolo en un 40%. Los estudios piloto también son clave: el 89% de los estudios exitosos los usan para ajustar el diseño antes del estudio definitivo. Sin ellos, la tasa de fracaso puede subir al 35%.

El futuro de la bioequivalencia

La industria está avanzando. Se usan cada vez más modelos de simulación (PBPK) para predecir la absorción sin necesidad de tantos voluntarios. La FDA apunta a reducir un 30% los estudios de bioequivalencia en los próximos años usando evidencia del mundo real y simulaciones. También se están desarrollando guías específicas para productos complejos: inhaladores, geles transdérmicos, y formulaciones de liberación modificada. En 2023, la FDA publicó una guía que cubre 1,500 sustancias activas, lo que reduce la ambigüedad para los fabricantes.

Pero el núcleo sigue siendo el mismo: garantizar que un medicamento económico no sea menos seguro ni menos efectivo. Aunque los métodos evolucionen, el principio no cambia: el paciente merece lo mismo, sin importar si paga por la marca o por el genérico.

¿Qué pasa si un estudio de bioequivalencia falla?

Si el estudio no cumple con los criterios de 80%-125% para Cmax o AUC, la solicitud de aprobación se rechaza. El fabricante debe revisar la fórmula, el proceso de fabricación o el diseño del estudio. A veces, se requieren estudios adicionales, cambios en los excipientes o incluso un nuevo lote de producción. Por ejemplo, Alembic Pharmaceuticals tuvo que retirar su solicitud de un genérico de Trulicity en 2022 porque los valores de Cmax no eran consistentes entre estudios. Esto puede costar millones y retrasar el lanzamiento por años.

¿Se pueden usar voluntarios enfermos en estos estudios?

No. Los estudios de bioequivalencia siempre se hacen con voluntarios sanos. Esto se hace para eliminar la variabilidad causada por enfermedades, otros medicamentos o alteraciones metabólicas. Si un medicamento no puede probarse en personas sanas (por ejemplo, por toxicidad), se usan estudios alternativos como farmacodinámicos o clínicos, pero estos son mucho más raros y costosos.

¿Cuánto tiempo tarda en aprobarse un estudio de bioequivalencia?

Una vez que se envía la solicitud a la FDA, el tiempo promedio de revisión es de 10.2 meses para una aprobación en la primera ronda. En la EMA, puede tardar entre 12 y 18 meses, dependiendo de la complejidad. Si hay preguntas o requerimientos adicionales, el proceso se retrasa. Por eso, muchas empresas invierten en reuniones de asesoría científica con los reguladores antes de lanzar el estudio definitivo.

¿Por qué algunos genéricos parecen no funcionar igual?

Si un genérico fue aprobado por la FDA, EMA o PMDA, cumple con los estándares de bioequivalencia. Sin embargo, algunos pacientes perciben diferencias debido a factores psicológicos, cambios en el tamaño o color de la pastilla, o diferencias en excipientes que afectan la digestión. En raras ocasiones, puede haber variabilidad en la producción de lotes, pero los reguladores monitorean esto con inspecciones. Si un paciente nota un cambio significativo, debe informarlo a su médico, no dejar de tomar el medicamento.

¿Es más barato hacer un estudio de bioequivalencia que un ensayo clínico completo?

Claro. Un ensayo clínico completo para demostrar eficacia y seguridad puede costar entre $100 millones y $200 millones. Un estudio de bioequivalencia típico cuesta entre $1 millón y $5 millones, dependiendo del diseño y el número de sujetos. Esta diferencia es la razón por la que los genéricos son hasta un 80% más baratos que los medicamentos de marca. Sin bioequivalencia, los genéricos no existirían en la forma que los conocemos.

13 Comentarios

  • Ana Rosa Sabatini Martín

    Ana Rosa Sabatini Martín

    enero 23, 2026 AT 08:52

    Me encanta que haya gente que explica esto tan claro, en serio, los genéricos son un milagro de la ciencia y la regulación. Siempre digo que si un medicamento te salva la vida y cuesta 10 veces menos, ¿por qué no usarlo? 🙌

  • Alex Sánchez

    Alex Sánchez

    enero 24, 2026 AT 05:28

    El diseño crossover es sólido, pero muchos no entienden por qué el periodo de lavado es tan crítico. Si no se calcula bien la vida media, todo se va al garete. Es un error básico que aún cometen algunos CROs en países con menos estándares.

  • Marilyn Adriana Liendo Rivas

    Marilyn Adriana Liendo Rivas

    enero 26, 2026 AT 00:46

    ¡¿Pero cómo es posible que alguien se trague que un genérico es igual?! 😤 Mi tía tomó uno de los genéricos de la presión y se puso como un zombie, juro que fue por eso. La industria los fabrica en China y luego los envía como si fueran oro. 🤡💊

  • Paula Alvarado

    Paula Alvarado

    enero 27, 2026 AT 09:34

    Interesante, pero te saltaste el detalle más importante: la variabilidad interindividual. Si el estudio no incluye suficientes sujetos para capturar la varianza real, el 80-125% es una ilusión estadística. Y sí, el 22% de los estudios fallan por validación de métodos, pero eso no se discute lo suficiente en foros como este.

  • Maria Belen Barcenas

    Maria Belen Barcenas

    enero 27, 2026 AT 13:21

    ¿Y si el fármaco tiene un índice terapéutico estrecho? ¿Por qué no se usa siempre el rango más estricto? Porque la FDA y la EMA no pueden ponerse de acuerdo, y eso es un desastre para los fabricantes. Todo esto es un caos regulador disfrazado de ciencia.

  • Pilar Rahonaldinho

    Pilar Rahonaldinho

    enero 27, 2026 AT 19:11

    La bioequivalencia no es solo un tema de farmacocinética, es un ejercicio de modelado farmacodinámico, análisis de varianza con efectos aleatorios y validación de métodos analíticos de alta resolución. LC-MS/MS no es un lujo, es un requisito mínimo. Y si no se usa un diseño replicado para fármacos de alta variabilidad, estás jugando con la seguridad del paciente. Esto no es un juego de números, es medicina.

  • Mark Vinil Boya

    Mark Vinil Boya

    enero 27, 2026 AT 21:49

    En Costa Rica sabemos lo que pasa con los medicamentos baratos. La FDA no tiene autoridad aquí y los genéricos vienen de India con etiquetas mal traducidas. Yo no me trago nada que no sea de marca. No quiero morir por un ahorro de 5 dólares

  • Angel Medina

    Angel Medina

    enero 28, 2026 AT 12:02

    Lo de los estudios piloto es clave, jaja. Me lo contó un amigo que trabaja en un CRO y dijo que sin ellos la tasa de fracaso se va a la luna. Si no pruebas antes, te llevas un disgusto de 250k 😅

  • Miguel Yánez

    Miguel Yánez

    enero 30, 2026 AT 10:41

    Es impresionante cómo la ciencia puede equilibrar innovación, seguridad y accesibilidad. Los estudios de bioequivalencia representan un logro de la medicina moderna: garantizar que todos, sin importar su ingreso, tengan acceso a tratamientos efectivos. Esto merece reconocimiento.

  • Luis Antonio Agapito de la Cruz

    Luis Antonio Agapito de la Cruz

    enero 30, 2026 AT 23:34

    Me encanta que alguien explique esto sin jerga innecesaria. Mi abuela toma un genérico de warfarina y hasta ahora no ha tenido problemas. Si la ciencia lo dice, yo confío. ❤️

  • Vicenta Vila

    Vicenta Vila

    enero 31, 2026 AT 19:38

    El rango 80-125% es una locura. ¿Cómo pueden decir que es "equivalente" si hay un 25% de variación permitida? Eso no es equivalencia, es una licencia para la inconsistencia. Y si te dicen que es seguro, pregúntales si han probado en pacientes reales, no en voluntarios sanos. Todo esto es un engaño corporativo.

  • Olga Morales

    Olga Morales

    febrero 1, 2026 AT 17:04

    ¡OJO con los excipientes! 🚨 No es lo mismo una pastilla de un color que de otro, y si el genérico tiene lactosa y tú eres intolerante... ahí se te va la vida. La FDA no lo dice pero lo saben. ¡Cuidado con lo que te metes en la boca!

  • Jesús Alberto Sandoval Buitrago

    Jesús Alberto Sandoval Buitrago

    febrero 3, 2026 AT 11:41

    Todo esto es una farsa. Los estudios de bioequivalencia son manipulados por las grandes farmacéuticas para que sus genéricos pasen. Los voluntarios son pagados para decir que no pasó nada, y los laboratorios falsifican los datos. La FDA está comprada. La gente no se da cuenta, pero los genéricos son armas químicas disfrazadas de ayuda.

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