Pruebas no invasivas para la fibrosis hepática: FibroScan y puntuaciones séricas

La fibrosis hepática no siempre se presenta con síntomas. Muchas personas viven años con daño en el hígado sin saberlo, hasta que el daño es avanzado y difícil de revertir. Por eso, detectarla temprano es clave. Hace años, la única forma segura de saber el grado de fibrosis era una biopsia hepática: una prueba invasiva con riesgos de sangrado, dolor y errores por muestreo. Hoy, eso cambió. Las pruebas no invasivas, como el FibroScan y las puntuaciones séricas, permiten evaluar la fibrosis sin agujas, sin hospitalización y en minutos. Pero no todas son iguales. ¿Cuál funciona mejor? ¿Cuándo confiar en una y cuándo en otra? Y lo más importante: ¿cómo evitar errores que te lleven a un diagnóstico equivocado?

¿Qué es el FibroScan y cómo funciona?

El FibroScan es un dispositivo que mide la rigidez del hígado. No es un ultrasonido normal. Usa ondas de cizallamiento de baja frecuencia (50 Hz) que atraviesan la piel y el tejido hepático. Cuanto más rígido está el hígado, más rápido viaja la onda. Esa velocidad se convierte en un número: kilopascales (kPa). Un hígado sano mide entre 2 y 7 kPa. Por encima de 12 kPa, hay alta probabilidad de cirrosis. Entre 7 y 12 kPa, hay fibrosis moderada a avanzada.

El equipo tiene dos sondas: una para personas delgadas (S) y otra más grande (XL) para quienes tienen sobrepeso o obesidad. La sonda XL es esencial: si usas la S en alguien con IMC >28, el resultado puede fallar. En la práctica, hasta un 15% de las pruebas no dan resultados confiables por errores técnicos o por el peso del paciente. Un usuario en Reddit contó que le hicieron tres intentos antes de que usaran la sonda XL, y el costo final subió $200.

Además de la rigidez, el FibroScan mide la grasa en el hígado con el CAP (Controlled Attenuation Parameter). Los valores van de 100 a 400 dB/m. Entre 238 y 260 dB/m significa 11-33% de grasa; entre 260 y 290, 34-66%; y por encima de 290, más del 67%. Pero aquí hay un truco: el CAP suele sobreestimar la grasa en personas obesas. Un estudio en Liver International mostró que el 81,4% de los casos con grasa leve en biopsia fueron marcados como graves por el CAP. Eso no significa que el FibroScan esté mal. Significa que hay que interpretarlo con cuidado.

Las puntuaciones séricas: FIB-4, APRI y ELF

Mientras el FibroScan es un dispositivo, las puntuaciones séricas son cálculos matemáticos. Se basan en resultados de análisis de sangre que ya estás haciendo: AST, ALT, plaquetas, edad. No necesitas ir a un centro especializado. Tu médico puede calcularlas en segundos si su sistema de historial clínico lo permite.

La más usada es la FIB-4. Se calcula con: (edad × AST) / (plaquetas × √ALT). Si el resultado es menor a 1,3, es muy improbable que tengas fibrosis avanzada. Si es mayor a 2,67, hay alto riesgo. Es barata: cuesta unos $10 por prueba. En una clínica de atención primaria en Estados Unidos, integrar FIB-4 en el sistema electrónico aumentó el cribado de fibrosis del 12% al 67% en solo un año.

El APRI es más simple: AST dividido por plaquetas. Si es mayor a 2,0, hay alta probabilidad de cirrosis. Es útil, pero menos preciso que FIB-4 en pacientes con NAFLD.

El ELF es más complejo: mide tres biomarcadores de fibrosis (hialurónico, PIIINP y TIMP-1). Es más caro (unos $100) y no está disponible en todos los laboratorios, pero es más preciso que FIB-4 en casos dudosos. Cuando FibroScan y FIB-4 dan resultados contradictorios, el ELF suele ser el que acierta.

Comparación directa: ¿FibroScan o FIB-4?

Aquí está el dato clave: no se trata de elegir uno. Se trata de usarlos juntos.

Un estudio de 2023 (PMC12040034) encontró que el FibroScan identificó correctamente solo el 45,9% de los casos de fibrosis avanzada (F3/F4). FIB-4, en el mismo grupo, acertó solo el 16,8%. A primera vista, ambos parecen malos. Pero mira el otro lado: FIB-4 tiene una valor predictivo negativo del 90% si es menor a 1,3. Eso significa: si tu FIB-4 es bajo, casi con certeza no tienes cirrosis. No necesitas más pruebas.

FibroScan, en cambio, es mejor para confirmar. Cuando el resultado es alto (más de 12 kPa), la probabilidad de cirrosis es del 99%. Pero si está en el rango intermedio (7-12 kPa), no sabes si es fibrosis real o inflamación temporal.

La clave está en el orden. Las guías europeas (EASL 2022) recomiendan esto:

  1. Primero, calcula FIB-4. Si es <1,3: no hay fibrosis avanzada. No hagas más pruebas.
  2. Si es >2,67: hay alto riesgo. Haz FibroScan para confirmar.
  3. Si está entre 1,3 y 2,67: es un rango gris. Haz FibroScan. Si el resultado es alto, considera biopsia. Si es normal, repite FIB-4 en 1-2 años.
Este enfoque reduce las biopsias innecesarias en un 70%. Es eficiente, económico y seguro.

Diagrama de fórmula FIB-4 con resultados de sangre y dos informes contradictorios en una consulta médica.

Errores comunes y cuándo no confiar en estas pruebas

Ninguna prueba es perfecta. Y muchas veces, los resultados falsos vienen de errores en la ejecución o en la interpretación.

El FibroScan puede dar valores altos falsos si:

  • El paciente comió menos de 3 horas antes
  • Tiene inflamación aguda (AST más del doble del límite normal)
  • Hay insuficiencia cardíaca derecha
  • Se usa la sonda equivocada
FIB-4 tiene sus límites también. Es poco confiable en personas menores de 35 años. En ese grupo, su precisión cae de 0,85 a 0,67 (donde 1 es perfecto). También falla en pacientes con enfermedades autoinmunes, hepatitis viral activa o trastornos de plaquetas.

Y hay otro problema: los pacientes se confunden. Una encuesta de la NAFLD Foundation mostró que el 43% de los pacientes no entendían por qué su FibroScan decía “F2” y su FIB-4 decía “alto riesgo”. Al final, la biopsia reveló F3. Ambas pruebas estaban parcialmente equivocadas. No porque fueran malas, sino porque se usaron en aislamiento.

¿Qué hay de nuevo? FibroScan 730 y FIB-5

La tecnología no se detiene. En abril de 2024, Echosens lanzó el FibroScan 730, con inteligencia artificial que evalúa la calidad de la medición en tiempo real. En pruebas clínicas, redujo los fallos técnicos en un 22%. Eso significa menos repeticiones, menos estrés y más confianza en los resultados.

También apareció el FIB-5, una nueva puntuación sérica que incluye la glucosa en sangre. Es ideal para personas con diabetes y NAFLD. Un estudio en Diabetes Care (marzo 2024) mostró que FIB-5 acertó en el 89% de los casos de fibrosis avanzada en diabéticos. Es un avance importante, porque la diabetes es un factor de riesgo clave para la progresión de la fibrosis.

Dispositivo FibroScan 730 con IA y nueva fórmula FIB-5 mostrando mejora hepática con estilo optimista.

¿Qué deberías hacer si sospechas fibrosis hepática?

Si tienes sobrepeso, diabetes, colesterol alto o consumo de alcohol, y tu médico te dice que tienes “hígado graso”, no te quedes con la duda. Pide estas tres cosas:

  1. Que te calculen FIB-4 con tus últimos análisis de sangre.
  2. Si FIB-4 está entre 1,3 y 2,67, pide un FibroScan.
  3. Si hay discrepancia entre ambos, pregunta por el ELF.
Nunca aceptes un diagnóstico basado en una sola prueba. Nunca. La fibrosis hepática es silenciosa, pero no es misteriosa. Hoy tenemos herramientas para detectarla antes de que sea tarde. Solo necesitas pedirlas.

Costos y acceso: ¿Es accesible?

En España, el FibroScan está disponible en hospitales y clínicas especializadas. El costo varía entre 50 y 150 euros, dependiendo de la región. A veces está cubierto por la seguridad social si hay indicios de enfermedad hepática crónica.

FIB-4, en cambio, es gratis si ya hiciste los análisis de sangre. Solo requiere que tu médico active el cálculo automático en el sistema. Muchas clínicas aún no lo hacen. Pregúntalo. Si no lo hacen, pide que te lo calculen manualmente: solo necesitas tu edad, AST, ALT y recuento de plaquetas.

El ELF es más difícil de conseguir. Solo está disponible en algunos laboratorios grandes. Pero si tu caso es complejo, merece la pena insistir.

¿Y si el resultado es positivo?

No te asustes. Un resultado alto no significa que estés condenado. Significa que hay una oportunidad. La fibrosis, incluso avanzada, puede estabilizarse e incluso revertirse si se actúa a tiempo. Cambios en la dieta, pérdida de peso, control del azúcar y cero alcohol son los pilares. En muchos casos, en 12-18 meses, el FibroScan y FIB-4 muestran mejoría.

La biopsia ya no es el primer paso. Es el último recurso. Solo se usa cuando las pruebas no coinciden o cuando hay signos de daño grave. Y eso es un avance enorme.

¿Puedo hacerme una prueba de FibroScan sin receta médica?

No. El FibroScan es un procedimiento médico que requiere orden médica. No se ofrece en centros de salud pública sin indicación clínica. Si tienes factores de riesgo (sobrepeso, diabetes, hígado graso), pídelo a tu médico de familia o a un hepatólogo. No lo compres en clínicas privadas sin evaluación previa.

¿El FibroScan detecta cáncer de hígado?

No. El FibroScan mide rigidez y grasa, no tumores. Si hay sospecha de cáncer, se necesita una ecografía, una resonancia o una tomografía. La fibrosis avanzada aumenta el riesgo de cáncer, pero el FibroScan no lo detecta directamente.

¿Por qué mi FIB-4 cambió tanto entre dos análisis?

Porque FIB-4 depende de tus valores de sangre. Si tu AST o ALT subió por una infección, por tomar medicamentos o por consumo de alcohol, el resultado subirá. Si bajaste de peso o mejoraste tu dieta, puede bajar. No es un error. Es una señal. Usa los cambios para ajustar tu estilo de vida, no para alarmarte.

¿Es mejor el FibroScan que la resonancia magnética (MRE)?

La MRE es más precisa, con un 95% de acierto en fibrosis avanzada. Pero cuesta 10 veces más, requiere una máquina especializada y no está disponible en todos los hospitales. El FibroScan es más accesible, rápido y suficiente para la mayoría de los casos. La MRE se usa cuando hay dudas extremas o cuando se investiga en investigación clínica.

¿Puedo usar FIB-4 si tengo hepatitis C?

Sí, pero con cuidado. FIB-4 funciona bien en hepatitis C crónica. Sin embargo, si estás en tratamiento o acabas de curarte, los valores pueden estar alterados temporalmente. En esos casos, el FibroScan o el ELF son más confiables. Siempre combínalos con el juicio clínico.