Verificador de Medicamentos según Criterios Beers
Verifica si tu medicamento es seguro para mayores
Introduce el nombre del medicamento para comprobar riesgos según los Criterios Beers 2023
En España, uno de cada cuatro adultos tiene más de 65 años. Y en cada consulta médica, uno de cada tres lleva cinco o más medicamentos. Esto no es solo común: es peligroso. La medicación geriátrica no es solo un tema técnico, es una cuestión de vida o muerte. Los mayores no son adultos pequeños. Sus cuerpos procesan los fármacos de forma distinta, y lo que funciona bien en un hombre de 40 años puede ser letal en una mujer de 80. La buena noticia es que ya tenemos herramientas claras, basadas en evidencia, para cambiar esto. La mala noticia: muchas clínicas y hospitales aún no las usan bien.
¿Qué son realmente los criterios Beers y por qué importan?
En 1991, la Sociedad Americana de Geriatría creó una lista de medicamentos que no deberían usarse en adultos mayores. Se llamó Beers Criteria. Hoy, en 2026, esa lista sigue siendo la referencia más usada en el mundo. La versión actual, actualizada en 2023, identifica 139 fármacos o clases de medicamentos que representan riesgos inaceptables para personas mayores. No son solo drogas antiguas. Incluyen tramadol, que puede causar niveles peligrosos de sodio en sangre; aspirina para prevención primaria, ahora prohibida a partir de los 70 años; y antiinflamatorios como el indometacina, que aumentan el riesgo de sangrado gastrointestinal en un 40%.
Lo que muchos no saben es que estos criterios no son sugerencias. Son normas. En Estados Unidos, el Centro de Servicios de Medicare y Medicaid (CMS) exige que los hospitales los usen para medir la calidad de la atención. Si un paciente mayor recibe dos medicamentos del mismo grupo de alto riesgo -como dos benzodiazepinas o dos antiinflamatorios-, el hospital puede perder dinero. Eso ha cambiado la forma en que se prescriben los fármacos en urgencias y en residencias.
El problema de la polifarmacia: más medicinas no es mejor
Una persona mayor promedio toma entre 5 y 8 medicamentos al día. Algunos son necesarios: para la presión, el corazón, la diabetes. Pero muchos no lo son. Un estudio del JAMA Network Open en 2025 mostró que el 68% de los mayores en residencias toman al menos un medicamento que no debería estar en su lista. Y cada medicamento adicional aumenta el riesgo de caídas, confusión, insuficiencia renal o hemorragias. No es casualidad que el 30% de las hospitalizaciones en mayores se deban a problemas con medicamentos.
El peor caso es cuando se recetan fármacos que se contrarrestan entre sí. Por ejemplo: un antidepresivo que causa retención urinaria, más un anticolinérgico para la vejiga hiperactiva. O un anticoagulante como warfarina, más un antiinflamatorio. El cuerpo no puede manejarlo. Los médicos no siempre lo ven porque cada medicamento lo prescribe un especialista diferente. El cardiólogo no habla con el reumatólogo. El geriatra no tiene acceso a todas las recetas.
La nueva herramienta que está cambiando todo: la Lista de Alternativas de Beers
En julio de 2025, la Sociedad Americana de Geriatría lanzó algo revolucionario: la AGS Beers Criteria® Alternatives List. No es solo una lista de lo que no debes usar. Es una guía de lo que puedes usar en su lugar. Y aquí está lo importante: 38% de las alternativas propuestas no son medicamentos. Son terapias no farmacológicas.
En vez de dar un benzodiazepínico para el insomnio, se recomienda terapia cognitivo-conductual para el sueño. En vez de un antipsicótico para la agitación en demencia, se sugiere reducir el ruido, mejorar la iluminación y establecer rutinas. En vez de un AINE para el dolor de rodilla, se propone fisioterapia y pérdida de peso. Estas alternativas no son ideas sueltas. Son respaldadas por estudios clínicos. Y lo más valioso: los médicos las necesitaban. Una encuesta de 1,200 médicos de atención primaria reveló que el 68% no sabía qué poner en lugar de un medicamento inapropiado. La Lista de Alternativas los ayudó a dejar de sentirse atrapados.
¿Por qué los sistemas electrónicos de historias clínicas fallan?
Imagina que estás en urgencias. Un paciente de 78 años llega con confusión. El sistema te alerta: "Cuidado: este paciente toma duloxetina y tramadol. Riesgo de síndrome de secreción inadecuada de ADH". Suena útil, ¿no? Pero si esa misma alerta aparece 12 veces al día, cada vez que un paciente mayor recibe cualquier medicamento, incluso cuando está bien, terminas ignorándola. Se llama "fatiga de alertas".
Un estudio en el Hospital Mayo de Rochester encontró que el 65% de las alertas de Beers en Epic eran ignoradas. Porque muchas eran falsas. Warfarina para fibrilación auricular no es peligrosa si se controla bien. La aspirina en un paciente de 68 años con diabetes y colesterol alto puede salvarle la vida. Los sistemas actuales no entienden el contexto. Solo ven edades y nombres de fármacos.
La solución no es eliminar las alertas. Es hacerlas inteligentes. En 2026, la AGS lanzará estándares digitales que usan inteligencia artificial para filtrar alertas. Solo dispararán si el paciente tiene factores de riesgo reales: insuficiencia renal, edad avanzada, uso de diuréticos. Eso reducirá el ruido y aumentará la confianza.
¿Quién debe hacerlo? El rol clave del farmacéutico geriátrico
El médico no puede hacerlo solo. El enfermero tampoco. Necesitas a alguien que entienda cómo interactúan 10 medicamentos a la vez. Esa persona es el farmacéutico con certificación en geriatría (BCGP). En Estados Unidos, solo hay 1,247 de estos profesionales. En España, la cifra es aún más baja.
Los programas que funcionan tienen a un farmacéutico geriátrico en el equipo de urgencias. En el Hospital Universitario de Birmingham, un farmacéutico revisó las recetas de todos los mayores que salían de urgencias. En seis meses, redujeron los medicamentos inapropiados en un 38%. Y las readmisiones por efectos adversos bajaron un 22%.
Este no es un lujo. Es una necesidad. La Asociación Americana de Farmacéuticos lo puso como la prioridad número uno en 2024. Porque cada vez que un mayor es hospitalizado por un error de medicación, cuesta al sistema 15,000 dólares. Y eso sin contar el sufrimiento de la persona.
Lo que no se dice: cuándo dejar de tratar es el mejor tratamiento
No todos los mayores necesitan tratar todo. A veces, lo más humano es dejar de dar medicamentos. Un paciente de 89 años con demencia avanzada y vida limitada no necesita aspirina para prevenir un infarto. Un anciano con cáncer terminal no necesita estatinas para bajar el colesterol. Pero muchos médicos no saben cuándo parar. Tienen miedo de ser criticados. O no han recibido formación en deprescripción.
La clave está en la conversación. No en la regla. La Lista de Alternativas incluye guiones para hablar con los pacientes: "¿Qué le importa más a usted ahora? ¿Sentirse mejor o vivir más tiempo?". Si la respuesta es sentirse mejor, entonces quizás dejar de tomar 3 pastillas es la mejor decisión. Eso no es negligencia. Es cuidado centrado en la persona.
Un estudio en JAMA Internal Medicine lo advirtió: aplicar los criterios Beers sin considerar los objetivos del paciente puede llevar a quitar medicamentos que sí son útiles. La tecnología no sustituye el juicio clínico. Solo lo mejora.
¿Qué se está haciendo en España?
En España, la adopción de protocolos geriátricos es desigual. Los grandes hospitales urbanos, como el Hospital Clínic de Barcelona o el HM Sanchinarro de Madrid, han empezado a integrar la Lista de Alternativas en sus sistemas. En cambio, en las zonas rurales, donde hay menos farmacéuticos y menos formación, los mayores siguen recibiendo medicamentos inapropiados.
El Ministerio de Sanidad ha comenzado a incluir indicadores de seguridad farmacológica en los programas de calidad hospitalaria. Pero aún no hay una norma nacional. No hay formación obligatoria para médicos. No hay financiación para farmacéuticos geriátricos en atención primaria. Y eso es un problema. Porque la población mayor crece. En 2030, uno de cada cinco españoles tendrá más de 65 años. No podemos seguir así.
Lo que puedes hacer hoy
Si eres familiar de un mayor:
- Pide una revisión completa de todos los medicamentos con el médico de cabecera. Lleva la lista de fármacos, incluyendo suplementos y medicinas de farmacia sin receta.
- Pregunta: "¿Este medicamento sigue siendo necesario? ¿Hay una alternativa sin pastillas?"
- No dejes que se cambien medicamentos sin explicación. Si un especialista añade uno, pregunta si se puede quitar otro.
Si eres profesional de la salud:
- Usa la Lista de Alternativas de Beers como referencia diaria. Está disponible en español en la web de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología.
- Propón una reunión multidisciplinaria en tu centro: médico, farmacéutico, enfermero. Revisa 3 casos de mayores por semana.
- Exige formación en deprescripción. Son 20 horas al año. Vale la pena.
La seguridad en la medicación geriátrica no es un tema de futuro. Es un problema de hoy. Y ya tenemos las herramientas para resolverlo. Solo falta usarlas.
¿Qué medicamentos deben evitarse en los mayores de 65 años?
Según los Criterios Beers 2023, se deben evitar medicamentos como benzodiazepinas (por ejemplo, diazepam), anticolinérgicos (como la hidroxizina), antiinflamatorios no esteroideos como indometacina y ketorolaco, antipsicóticos atípicos en demencia, y tramadol en pacientes con riesgo de hiponatremia. También se recomienda evitar la aspirina para prevención primaria en personas de 70 años o más, debido al mayor riesgo de hemorragias. Cada medicamento debe evaluarse en el contexto individual, pero estos son los que tienen mayor evidencia de riesgo.
¿Qué es la deprescripción y por qué es importante?
La deprescripción es el proceso de reducir o dejar de tomar medicamentos que ya no son necesarios, que causan efectos secundarios o que ya no se alinean con los objetivos de cuidado del paciente. Es importante porque muchos mayores toman medicamentos que fueron recetados hace años, sin revisión. Estos fármacos pueden causar caídas, confusión, daño renal o interacciones peligrosas. La deprescripción bien hecha mejora la calidad de vida, reduce hospitalizaciones y ahorra dinero.
¿Puedo dejar de tomar un medicamento por mi cuenta si veo que está en la lista Beers?
No. Los Criterios Beers son guías clínicas, no instrucciones para automedicación. Algunos medicamentos, como los antidepresivos o los anticoagulantes, no pueden dejarse de tomar de forma abrupta. Hacerlo puede causar síntomas de abstinencia, rebote de la enfermedad o incluso riesgo de muerte. Si crees que un medicamento no te conviene, habla con tu médico o farmacéutico. Ellos pueden ayudarte a reducirlo de forma segura, paso a paso.
¿Qué alternativas hay a los medicamentos para el insomnio en mayores?
La terapia cognitivo-conductual para el insomnio (TCC-I) es la primera opción recomendada por la Lista de Alternativas de Beers. También se recomienda mejorar la higiene del sueño: mantener horarios fijos, evitar pantallas antes de dormir, hacer ejercicio por la mañana, y asegurar una habitación oscura y fresca. En algunos casos, se puede usar melatonina de baja dosis (0.5-1 mg), pero solo bajo supervisión médica. Estas opciones son más seguras y duraderas que los benzodiazepínicos.
¿Cómo sé si mi familiar está tomando medicamentos inapropiados?
Observa si hay cambios recientes: más caídas, confusión, somnolencia, pérdida de apetito o cambios en el comportamiento. También revisa la lista de medicamentos: ¿hay más de cinco? ¿Hay anticolinérgicos, benzodiazepinas o antiinflamatorios? Pide una revisión farmacéutica completa. Muchos hospitales y centros de salud ofrecen esta revisión gratuita. No esperes a que ocurra un accidente. La prevención es posible.
Ana Elrich
¡Qué artículo tan necesario! En mi centro de salud ya usamos la Lista de Alternativas de Beers desde el año pasado, y la diferencia es abismal: menos caídas, menos confusión, menos hospitalizaciones. Y lo mejor: los pacientes se sienten escuchados. No se trata de quitar medicamentos, sino de devolverles calidad de vida. ¡Hasta los familiares lo notan!