Tipos de pólipos colorrectales: adenomas frente a lesiones serradas

¿Qué son los pólipos colorrectales?

Los pólipos colorrectales son crecimientos anormales que aparecen en el revestimiento interno del colon o el recto. Aproximadamente entre el 30% y el 50% de las personas mayores de 60 años tienen al menos uno. La buena noticia es que la mayoría no son cancerosos. La mala noticia es que algunos pueden convertirse en cáncer si no se detectan y eliminan a tiempo. No causan síntomas en la mayoría de los casos, por eso las colonoscopias de rutina son tan importantes.

Adenomas: los clásicos precursores del cáncer

Los adenomas son el tipo más común de pólipo precanceroso, representando alrededor del 70% de todos los pólipos encontrados. Se dividen en tres subtipos según su forma microscópica: tubulares, tubulovillosos y villosos. Los tubulares, que son los más frecuentes (unos 70% de los adenomas), tienen una estructura parecida a pequeños tubos y suelen ser los menos peligrosos. Si miden menos de medio centímetro, apenas tienen un 1% de probabilidad de contener células cancerosas.

Los tubulovillosos combinan características de ambos patrones y representan cerca del 15% de los adenomas. Ya son más preocupantes: si superan un centímetro, su riesgo de tener cáncer sube al 10-15%. Los villosos, que también son el 15% de los adenomas, son los más peligrosos. Crecen planos y anchos, lo que los hace más difíciles de eliminar por completo durante una colonoscopia. Además, tienen hasta un 25-30% más de riesgo de convertirse en cáncer que los tubulares del mismo tamaño.

La regla práctica es sencilla: cuanto más grande sea el adenoma, más riesgo tiene. Un pólipo de 1,5 cm o más tiene una probabilidad significativa de contener células cancerosas o de desarrollarlas en pocos años. Por eso, cuando se encuentra uno, lo primero que importa es quitarlo por completo.

Lesiones serradas: los silenciosos y difíciles de detectar

Las lesiones serradas son menos comunes, pero igual de peligrosas. Representan entre el 20% y el 30% de todos los cánceres colorrectales. Su nombre viene de su apariencia microscópica: los bordes de las glándulas se ven como una sierra, de ahí lo de "serrado". Hay tres tipos: pólipos hiperplásicos, adenomas serrados sessiles (SSA/P) y adenomas serrados tradicionales (TSA).

Los pólipos hiperplásicos, especialmente si están en la parte baja del colon, suelen ser benignos y no requieren seguimiento agresivo. Pero los SSA/P y los TSA son otra historia. Los SSA/P, en particular, son los más preocupantes. Son planos, crecen en la parte superior del colon (ceco y colon ascendente), y son difíciles de ver durante una colonoscopia. Muchos se pasan por alto porque no sobresalen como un globo, sino que se esconden en la pared intestinal. Estudios muestran que hasta un 6% de estos pólipos se pierden en las colonoscopias rutinarias.

Lo más alarmante es que los SSA/P tienen un riesgo de convertirse en cáncer casi igual al de los adenomas convencionales. Un estudio publicado en Colorectal Disease en 2016 encontró que el 13% de los SSA/P ya tenían displasia de alto grado o cáncer al momento de la extirpación. Eso es casi lo mismo que los adenomas. Y lo peor: suelen crecer sin síntomas, y cuando aparecen, ya pueden estar avanzados.

Diferencias clave: forma, ubicación y riesgo

Comparar adenomas y lesiones serradas es como comparar dos caminos distintos hacia el cáncer. Los adenomas crecen en forma de bulto, con un tallo (pedunculado) o sin él (sessil), pero siempre son más fáciles de ver y quitar. Las lesiones serradas, especialmente los SSA/P, crecen planas, como una mancha, y suelen estar en el lado derecho del colon, donde la luz del endoscopio no llega tan bien.

La ubicación importa. El 68% de los SSA/P se encuentran proximales al flexura esplénica, es decir, en la parte derecha del intestino. Eso los hace más difíciles de detectar y más propensos a pasarse desapercibidos. Además, suelen ser más grandes cuando se descubren, porque crecen más lento y sin síntomas.

En cuanto a riesgo, ambos tipos pueden convertirse en cáncer, pero por rutas diferentes. Los adenomas siguen una vía genética clásica, con mutaciones en el gen APC. Las lesiones serradas, en cambio, usan una vía diferente, basada en la metilación del ADN y mutaciones en el gen BRAF. Esto significa que no responden igual a los mismos tratamientos ni al mismo seguimiento.

Médico y robot de IA detectando un pólipo serrado oculto durante una colonoscopia.

¿Cómo se detectan y eliminan?

La colonoscopia sigue siendo la mejor herramienta. Pero no es perfecta. Los pólipos pedunculados (con tallo) se ven como pequeños hongos y se eliminan con facilidad. Los sessiles y planos son el problema. Los adenomas pequeños (<2 cm) se extirpan con un 95-98% de éxito. Pero los SSA/P grandes (>2 cm) tienen una tasa de eliminación completa de solo el 80-85%. Eso significa que en 1 de cada 5 casos, quedan restos que pueden volver a crecer.

Por eso, los especialistas ahora usan tecnologías como la colonoscopia con aumento y la inteligencia artificial. En 2022, la FDA aprobó sistemas como GI Genius, que ayudan a detectar pólipos que el ojo humano podría pasar por alto. En ensayos clínicos, estos sistemas aumentaron la detección de adenomas en un 14-18%. Es un avance pequeño, pero vital.

Después de la extirpación, lo que importa es el informe patológico. Si el pólipo se quitó por completo y no tiene cáncer, el riesgo es bajo. Pero si hay restos, si hay displasia de alto grado, o si es un SSA/P grande, el seguimiento debe ser más estricto.

¿Qué sigue después de encontrar un pólipo?

El tiempo entre colonoscopias de control depende del tipo de pólipo, su tamaño y su grado de riesgo. Para adenomas pequeños y tubulares, la recomendación suele ser repetir la colonoscopia en 5-10 años. Pero si tienes un SSA/P de 1 cm o más, las guías estadounidenses dicen que debes volver en 3 años. En Europa, algunos expertos sugieren 5 años, porque los estudios allí muestran una progresión más lenta.

La clave está en la personalización. En los próximos años, los médicos no solo mirarán la forma del pólipo, sino también su perfil genético. Ya se están desarrollando pruebas que identifican qué lesiones tienen más probabilidades de convertirse en cáncer. En cinco años, es probable que sepamos exactamente qué paciente necesita una colonoscopia cada 2 años y cuál puede esperar 7.

¿Qué pasa si no se eliminan?

Si se dejan, los adenomas pueden tardar 10-15 años en convertirse en cáncer. Los SSA/P pueden tardar un poco más, pero también lo hacen. La diferencia es que, al ser más difíciles de detectar, muchas veces se descubren cuando ya el cáncer está avanzado. Por eso, la prevención no es solo una buena idea: es una necesidad.

La buena noticia es que, gracias a la detección temprana y la extirpación de pólipos, la incidencia de cáncer colorrectal ha bajado un 3% anual en personas mayores de 55 desde 2010. Pero ha subido un 2% en adultos jóvenes. Eso nos dice algo importante: no podemos asumir que solo los mayores están en riesgo. El screening debe empezar a los 45 años, como recomienda la Sociedad Americana contra el Cáncer.

Línea de tiempo comparativa del crecimiento de pólipos adenomatosos y serrados hacia el cáncer.

¿Debo preocuparme si me encontraron un pólipo?

No. La mayoría de las personas con pólipos nunca desarrollan cáncer. Pero tener uno significa que tu cuerpo tiene una tendencia a formarlos. No es una sentencia. Es una señal. Una señal para cuidarte más, para hacer controles, para no ignorar sangrado o cambios en tus hábitos intestinales.

Lo que importa no es el miedo, sino la acción. Si te dijeron que tienes un adenoma o un SSA/P, no lo dejes para mañana. Habla con tu médico. Pregunta por el informe patológico. Pregunta cuándo debes volver. No dejes que la confusión te impida actuar.

Resumen: lo que debes recordar

  • Los adenomas son los pólipos más comunes y se clasifican por su forma: tubulares (menor riesgo), tubulovillosos y villosos (mayor riesgo).
  • Las lesiones serradas, especialmente los SSA/P, son menos frecuentes pero igual de peligrosas. Son planas, difíciles de ver y suelen estar en el lado derecho del colon.
  • Ambos tipos pueden convertirse en cáncer. No son cáncer, pero son precursores.
  • La eliminación completa durante la colonoscopia es clave. Si no se quitan por completo, el riesgo de recurrencia aumenta.
  • El seguimiento depende del tipo y tamaño del pólipo. Para SSA/P ≥1 cm, se recomienda repetir la colonoscopia en 3 años.
  • La inteligencia artificial y los estudios genéticos están cambiando cómo se detectan y manejan estos pólipos.

Preguntas frecuentes

¿Todos los pólipos colorrectales se convierten en cáncer?

No. La mayoría de los pólipos no se convierten en cáncer. Solo algunos tipos, como los adenomas y ciertas lesiones serradas, tienen el potencial de hacerlo. Pero incluso esos pueden detenerse si se eliminan a tiempo. Tener un pólipo no significa que tengas cáncer, pero sí que necesitas vigilancia.

¿Puedo sentir un pólipo?

Normalmente, no. Los pólipos no causan síntomas en la mayoría de los casos. Cuando sí lo hacen, puede ser por sangrado rectal, anemia por pérdida crónica de sangre, o cambios en el ritmo intestinal. Pero esos síntomas suelen aparecer cuando el pólipo ya es grande o ha empezado a convertirse en cáncer. Por eso, no esperes a sentir algo para hacerte una colonoscopia.

¿Es más peligroso un adenoma o una lesión serrada?

Ambos pueden ser peligrosos, pero de formas distintas. Los adenomas villosos grandes tienen un riesgo más alto de cáncer en un tiempo más corto. Las lesiones serradas, especialmente los SSA/P, son más insidiosas: crecen sin síntomas, son difíciles de detectar y suelen encontrarse más avanzadas. En términos de riesgo absoluto, ambos requieren la misma atención: eliminación completa y seguimiento adecuado.

¿Por qué algunos pólipos se pasan por alto en la colonoscopia?

Por su forma y ubicación. Los pólipos planos y sessiles, especialmente los SSA/P, se mezclan con la pared intestinal y no sobresalen. Además, suelen estar en el lado derecho del colon, donde la iluminación y la limpieza del intestino son más difíciles. Hasta un 6% de estos pólipos se pierden en una colonoscopia estándar. Por eso, ahora se usan técnicas mejoradas y sistemas de inteligencia artificial para aumentar la detección.

¿Qué pasa si no me hago otra colonoscopia después de quitar un pólipo?

Corres el riesgo de que un nuevo pólipo se desarrolle y se convierta en cáncer sin que lo sepas. Si el pólipo que te quitaron era precanceroso, tu cuerpo tiene más probabilidades de formar otros. No hacer el seguimiento recomendado es como dejar una puerta abierta. El intervalo de control no es una sugerencia: es una medida de prevención que puede salvarte la vida.